MISIONAR

Misionar es:

  • Salir al encuentro del otro.
  • Interesarse por la vida del otro.
  • Ser misionero es aceptar el llamado de Dios con humildad y con ligereza a prestar un servicio.

¿Qué es Misionar?

Desde el comienzo de su actividad, Jesús buscó colaboradores para que compartieran su misión. El llamado tenía un carácter misionero y el seguimiento se caracterizaba por una actitud de servicio total e incondicional. Los discípulos se convirtieron así en enviados y testigos de Jesús resucitado. Tal como ellos, todos los cristianos tienen un compromiso misional. Al aceptar el llamado de Jesús, han sido enviados a dar testimonio de Él ante los hombres. Jesús necesita de nuestro servicio misionero para hacer realidad en las diversas comunidades humanas un estilo de vida orientado por los valores del evangelio, que conducirá, finalmente al mundo y la historia hacia su meta.
Todos los hombres se pueden salvar. Pero lo propio de los cristianos consiste en aceptar a Jesús como Señor. De este modo ellos pueden estar conscientes del origen, sentido y meta de la historia de la humanidad y del mundo, tener un nuevo acceso a Dios y una relación personal con Él; y disponer de los recursos de la fe para cumplir la misión que Dios les ha encargado.

¿Por qué Misionar?

  • Misionar es ante todo AMAR, poniéndose al servicio de los demás, ayudando, escuchando, alegrando, consolando y testimoniando el amor de Dios. Es sonreírle a un abuelo, acariciar a un chiquito, abrazar a un desconocido. Es saber que el simple hecho de prestar tu oído a alguien es recibir su corazón en tus manos por un momento.
  • Misionar es BRINDARSE. Con virtudes y defectos, con tu historia, con tus miedos y sueños, con tus ilusiones partidas y repartidas. Es entregarse en cuerpo y alma. Es darse, porque sólo dando se recibe.
  • Misionar es REGALAR un pedazo de corazón a cada familia que te abre la puerta; es prestarle tus manos a Dios y tus ojos, piernas, boca …
  • Misionar es COMPARTIR un poquito de cielo; es ser feliz en las pequeñas cosas, porque en ellas descubrimos al Creador; es disfrutar de cada segundo de vida, porque en manos de su amor todo dolor se vuelve esperanza.